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La pizza también tiene su historia

Pizza, voz de origen italiano y hoy universalizada, identifica a una variedad de tortas redondas de diferentes diámetros, elaboradas con harina de trigo, cocidas al horno y con variados ingredientes agregados.

 

Desde un largo tiempo al día de hoy, esta palabra ha sido adoptada por el mundo como parte del patrimonio de la humanidad, encontrando su origen según el diccionario italiano en la palabra “pestare”: del latín “machacar” y que da a entender que la masa es apretada y ahuecada hacia el centro para contener otros ingredientes.

Cuenta la tradición que en 1889, la Reina Margarita de Saboya invitó al palacio real a Raffaele Esposito, el más famoso pizzero de Nápoles para que elaborara el “alimento del pueblo” ante sus invitados. En la ocasión el maestro pizzero preparó una con los colores de la bandera de la casa Saboya: verde con la albahaca, blanco con la mozzarella y rojo con el tomate, especialidad que allí mismo bautizó con el nombre de la reina, Margherita.

Pero el antecedente de ese momento importante en la cronología de la Pizza, comienza en 1780 con la fundación de la pizzería “Pietro” cerca del Palacio Real de Nápoles, de la que era propietario Pietro Colicchio conocido como “Pietro el pizzacero”. Con el tiempo, el comercio pasó a manos de Enrico Brandi, de él a su hija María Giovanna que luego fuera esposa de Raffaele Esposito. El mismo que en 1889, durante una visita a Nápoles de los reyes Umberto I y Margherita de Savoia, fuera invitado para hacer alguna de sus especialidades en el Palacio Real de Capodimonte.

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La historia en nuestra región merece un análisis específico, que permita atender el origen y las formas de consumo en distintos países como Argentina, Brasil y Uruguay.

Según las crónicas, en Argentina la primera pizza nació en 1882 de la mano del napolitano Nicola Vaccarezza, que alquilaba un horno en el barrio de La Boca, donde también elaboraba faina.

No es hasta 1930 que comienzan a proliferar las pizzerías, como Guerin, en 1931 en La Boca, con su especialidad de faina, la Banchero en 1932 también en el tradicional barrio portuario, en 1934 en San Telmo el Cuartito, Las Cuartetas en el 36 y en el 38 Angelín, el creador de la pizza “canchera” que se vendía los domingos cerca de las canchas de fútbol, antes que comenzaran los partidos. Se hacía en unos moldes redondos de gran diámetro, de masa fina, salda muy condimentada y se comía fría.

Ya en la década del 40 aparecen otros nombres, algunos que aún se conservan, y comienzan a cambiar las costumbres y hábitos de consumo. Buenos Aires tiene actualmente unas 4.500 pizzerías.

En Brasil, la cuna de las pizzerías es San Pablo, donde un napolitano de nombre Carmino Corvino a principios del siglo pasado abrió la primera cafetería que vendía pizza de horno de leña. Más adelante, en 1917, el hijo de inmigrantes italianos, Giovanni Tussato se convirtió en el chef de la primera pizzería que se tiene noticia en Brasil.

La legendaria Casteloes, fundada en 1924, sigue hasta hoy con su menú de pizza. Los Tarallo, ya en 1958 refuerzan la tradición pizzera italiano brasileña en la ciudad, la que cuenta hoy con más de 6.000 pizzerías que en su conjunto representan más del 30% de las ventas de todo Brasil.

En Uruguay, la historia dice que la pizza llegó en 1923, y seguramente se vendía en la calle igual que el fainá, tal cual los venderos napolitanos. Pero no fue hasta 1960 que su consumo se masificó, distinguiendo la pizza uruguaya por su tradicional forma cuadrada –que obedece a la pala de panadería, donde se realizaba en una primera instancia-, su cocción en horno a leña, la calidad de la harina y la gustosa mozarella.

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